Poemas del renacimiento (y III)

3. San Juan  de la Cruz
NOCHE OSCURA

 En una noche oscura  
 con ansias en amores inflamada,   
 ¡oh, dichosa ventura!,   
 salí sin ser notada   
 estando ya mi casa sosegada.    
 
 A oscuras y segura,   
 por la secreta escala disfrazada,   
 ¡oh, dichosa ventura!,   
 a oscuras y encelada,   
 estando ya mi casa sosegada.
 
 En la noche dichosa,   
 en secreto, que nadie me veía   
 ni yo miraba cosa,   
 sin otra luz y guía   
 sino la que en el corazón ardía.
 
 Aquesta me guiaba   
 más cierto que la luz de mediodía,   
 adonde me esperaba   
 quien yo bien me sabía,   
 en parte donde nadie parecía.
 
 ¡Oh, noche que guiaste!   
 ¡Oh, noche amable más que la alborada!   
 ¡Oh, noche que juntaste   
 Amado con amada,   
 amada en el Amado transformada!
 
 En mi pecho florido,   
 que entero para él solo se guardaba,   
 allí quedó dormido,   
 y yo le regalaba,   
 y el ventalle de cedros aire daba. 
 
 El aire del almena   
 cuando yo sus cabellos esparcía,   
 con su mano serena   
 en mi cuello hería   
 y todos mis sentidos suspendía.
 
 Quedeme y olvideme.   
 El rostro recliné sobre el Amado.   
 Cesó todo y dejeme   
 dejando mi cuidado   
 entre las azucenas olvidado. 

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